En lo alto de la provincia de Víctor Fajardo, la comunidad de Sarhua mantiene vivo un pacto social único con el arte: cuando una pareja contrae matrimonio y levanta el techo de su hogar, sus compadres les obsequian una tabla de madera de molle o eucalipto pintada con la historia genealógica y cotidiana de la familia.
Estas tablas alargadas, colocadas como vigas visibles en la cumbrera del tejado, narran desde los santos tutelares hasta el oficio de los abuelos, las labores agrícolas del maíz y las danzas comunales. Son a la vez árbol genealógico, bendición y archivo histórico colectivo.
En Sarhua, cada viga pintada de una casa cuenta la historia de la familia que la habita; pintar es recordar quiénes somos y de dónde venimos.
Hoy, maestros y maestras sarhuinas combinan las plumas de ave tradicionales con pinceles de marta fina, manteniendo el uso de tierras de color y tintes de corteza de molle para transmitir a las nuevas generaciones el orgullo de su identidad.
Puntos Clave del Saber Ancestral
- Pintura tradicional sobre vigas de molle y eucalipto.
- Pigmentos minerales naturales y tierras de color locales.
- Reconocidas como Patrimonio Cultural de la Nación desde 2018.



