Conocida desde la época virreinal como el "alabastro de las Indias", la piedra de Huamanga es un tesoro geológico exclusivo de los cerros ayacuchanos. Su blancura lechosa y su traslucidez satinada la convierten en uno de los medios escultóricos más nobles de Sudamérica.
A diferencia del mármol clásico, la piedra de Huamanga posee una suavidad al corte que permite ser labrada con cinceles finos, gubias de relojero y limas especiales. Sin embargo, su delicadeza exige manos de cirujano: una presión excesiva puede fracturar irremediablemente una pieza tras semanas de trabajo.
Tallar alabastro andino requiere una paciencia infinita: el material es dócil pero no perdona un golpe sin ternura.
El pulido final es un ritual casi meditativo. Tras el devastado inicial, los maestros emplean agua de manantial, piel de lija finísima y finalmente grasa animal o cera virgen para lograr ese brillo mate característico que parece irradiar luz desde el interior de la roca.
Puntos Clave del Saber Ancestral
- Alabastro natural extraído de canteras tradicionales de Ayacucho.
- Técnica de tallado manual a pulso con cincel y gubia.
- Acabado traslúcido único que reacciona a la luz ambiental.



